Lugar Común:
Entrevista con Jaime Ruiz Martínez





La trayectoria del artista, investigador y educador Jaime Ruiz Martínez (1985, Oaxaca) se caracteriza por su naturaleza multifacética, donde el arte actúa como un medio para explorar y proponer prácticas que fomenten un mundo más inclusivo. En esta conversación, Jaime Ruiz nos guía a través de sus prácticas artísticas, comenzando por su origen en Oaxaca, donde nació y fundó el proyecto comunitario Lugar Común. Luego, reflexionaremos sobre su rol como líder del Departamento de Educación y Programas Públicos en el Museo Tamayo, en la Ciudad de México, analizando cómo ha adaptado y expandido las experiencias adquiridas en su barrio oaxaqueño hacia un contexto institucional con alcance global. Finalmente, seguiremos su trayectoria que lo lleva al otro lado de mundo, a Asia, destacando su residencia en Asia Art Archive en Hong Kong, para reflexionar sobre la posible universalidad del impacto social del arte contemporáneo.






[Fotógrafa]
Joyce Lanxin Zhao


[Editor/a]

Chunzi Wu
Leo L

[Correctora]
Lucila Carzoglio


07 OCT 2024



Lugar Común,
Oaxaca





¿PODRÍAS CONTARNOS ACERCA DEL PROYECTO LUGAR COMÚN? ¿QUÉ FUE LO QUE INSPIRÓ SU INICIO?

Lugar Común es un proyecto comunitario que tiene mucho que ver con la identidad oaxaqueña. Oaxaca está en el sur de México, es uno de los 32 estados, pero tiene casi el 25% de los distritos. Esto ha provocado mucha división territorial, pero también ha hecho que muchas comunidades asuman su propio gobierno. La autogestión se ha vuelto algo muy importante para mi generación, sobre todo ahora que la gentrificación está impactando tanto en Oaxaca. Tuvimos que buscar formas de resistir y adaptarnos a estos cambios, y en las prácticas de autogobierno encontramos varias respuestas.



En la historia de Oaxaca ha habido muchos artistas que han desarrollado proyectos comunitarios. Por ejemplo, Rufino Tamayo, como parte de la primera generación, fundó el museo que lleva su nombre y creó espacios para apoyar a artistas emergentes. Más adelante, Francisco Toledo continuó con estas iniciativas y se convirtió en un pionero de los proyectos comunitarios. Y luego está Demián Flores, que fundó "La Curtiduría", el centro cultural experimental donde yo estudié. Este lugar fue fundamental para el surgimiento de muchos proyectos colectivos como Lugar Común. A diferencia de artistas como Tamayo y Toledo, que enfocaron sus esfuerzos en construir instituciones formales como museos y bibliotecas, nuestra generación ha impulsado iniciativas como Lugar Común en espacios menos convencionales, como barrios periféricos o contextos más complicados, donde no siempre hay una presencia artística establecida. Esto nos ha llevado a responder de manera más directa a las condiciones del presente. Siento que mientras las generaciones de Tamayo y Toledo se dedicaron a construir instituciones, a mi generación nos ha tocado más bien cuestionarlas.



¿PODRÍAS HABLARNOS SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL EN LAS ZONAS RURALES DE MÉXICO? POR EJEMPLO, EN CHINA LA BRECHA ENTRE LAS ÁREAS URBANAS Y RURALES ES MUY GRANDE, LAS CONDICIONES DE INFRAESTRUCTURA, ATENCIÓN MÉDICA Y EDUCACIÓN EN LAS ZONAS RURALES SON MUY DEFICIENTES, Y UNA GRAN CANTIDAD DE JÓVENES SE TRASLADAN A LAS CIUDADES, LO QUE DEJA A MUCHOS ANCIANOS EN EL CAMPO. ADEMÁS, PRÁCTICAMENTE NO EXISTEN INSTALACIONES CULTURALES DIRIGIDAS A ESTOS ANCIANOS. NOS GUSTARÍA SABER CÓMO ES LA SITUACIÓN EN MÉXICO. ¿DE ALGUNA MANERA HA MEJORADO ESTA SITUACIÓN CON LA PRESENCIA DE LUGAR COMÚN?



México es un país muy grande, que está al sur de Estados Unidos y al norte de Centroamérica. Esta ubicación ha hecho que las regiones del norte, por estar más cerca de Estados Unidos, tengan economías más avanzadas, mientras que en el sur predomina la agricultura, aumentando la desigualdad económica. Mi generación creció viendo a muchas personas migrar en busca del "sueño americano", lo que creó cierto rechazo hacia el campo. Actualmente, hay una discusión interesante sobre el mezcal: aunque trae algo de estabilidad económica, también fomenta la gentrificación y afecta la tierra por el monocultivo. Esto ha llevado a que muchos jóvenes mexicanos se identifiquen fuertemente con este producto.


















Lugar Común está en el pequeño barrio donde crecí, después de que mis papás se mudaron del campo a la ciudad. Es un proyecto autogestivo en el que participamos personas dedicadas a desarrollar iniciativas que respondan a las necesidades e intereses de la comunidad local. Llevamos casi 13 años funcionando, aunque el proyecto ha pasado por varias etapas. Una de las más significativas fue entre 2016 y 2019, cuando recibimos una beca de Arts Collaboratory, una institución holandesa que apoya iniciativas sociales en el Sur Global. Durante ese tiempo, creamos un Laboratorio de Culturas Cooperativas, un espacio abierto donde cualquiera podía proponer y trabajar en un proyecto comunitario. Nuestra idea era trasladar las prácticas colaborativas y de autogestión del ámbito rural a la ciudad, donde muchas veces hay cierta resistencia a este tipo de participación, en parte porque los servicios públicos hacen que la gente sienta que no es necesario involucrarse. Pero nosotros veíamos el arte como un gran pretexto para reunirnos como comunidad, y en esos dos años, con los recursos que obtuvimos, hicimos de todo: talleres de lectura para niños, huertos comunitarios, proyecciones de cine y programas de recolección de residuos, entre otras cosas. Lo importante siempre fue ajustarnos a las necesidades y deseos de la comunidad. Esa flexibilidad fue una de las mayores fortalezas del proyecto, porque nunca impusimos agendas ni trabajamos de manera vertical, algo que es común en muchos otros programas educativos.






Fotografía grupal del proyecto 'Lugar Común'; Fotografía cortesía del artista



¿PODEMOS DECIR QUE LUGAR COMÚN TIENE UN MATIZ COMUNISTA O ANTIAUTORITARIO? NOTAMOS QUE TAMBIÉN PARTICIPASTE EN LA RESIDENCIA DE LA ÚLTIMA DOCUMENTA DE KASSEL. ¿CÓMO ENTIENDES EL CONCEPTO DE LUMBUNG DE RUANGRUPA? ¿TIENE ALGUNA SIMILITUD CON LUGAR COMÚN? Fui parte de la residencia Notes on Education en documenta 15.  Para mí es bien interesante cómo se nombran y entienden estas prácticas. En Documenta, por ejemplo, fue la primera vez que un colectivo dirigió el evento, en este caso uno de Indonesia, que convocó a artistas y personas del llamado Sur Global. Fue una gran oportunidad para reflexionar sobre todos estos procesos poscoloniales y resultó fascinante ver cómo, en diferentes partes del mundo, estaban surgiendo sistemas de autogestión, iniciativas antisistémicas, e imaginarios comunistas, todos sucediendo de forma paralela. Un concepto clave de la práctica de Oaxaca es la comunalidad. Este término fue propuesto por el antropólogo oaxaqueño Jaime Luna, y describe las prácticas colectivas en las comunidades de la Sierra Juárez de una manera filosófica y poética. La comunalidad pone el foco en el trabajo colectivo, conocido como Tequio en este contexto (que puede ser lo mismo que el Lumbung), que es un esfuerzo comunitario no remunerado, una especie de economía cooperativa que ha sido esencial en las comunidades rurales de la región. Lo valioso del trabajo de Jaime Luna es que logró teorizar estas prácticas ancestrales, que muchas veces no encajan en los marcos académicos tradicionales, y escribió varios libros sobre el tema, lo que ha inspirado a muchos de nosotros. En otros lugares del mundo, como en India, China, Sudáfrica, etc., también se observan principios similares. Estas prácticas surgen como una respuesta frente a los sistemas coloniales o capitalistas, y refuerzan el vínculo con lo colectivo y lo ancestral, actuando a la vez como crítica y alternativa a las estructuras de poder dominantes.



EN CIERTO SENTIDO, LAS POLÍTICAS CULTURALES EN CHINA SIGUEN UN ENFOQUE VERTICAL, ¿CÓMO SE PRESENTA ESTA DINÁMICA EN MÉXICO? ADEMÁS, CONSIDERANDO QUE LUGAR COMÚN HA RECIBIDO NUMEROSAS BECAS Y APOYOS, ¿ESTO HA GENERADO RESTRICCIONES EN SUS PROYECTOS?
En México pasa algo similar. Las políticas urbanas y culturales suelen imponer proyectos desde arriba, lo que genera muchos mecanismos de exclusión. Un claro ejemplo es la enseñanza del español, que ha provocado la desaparición de muchas lenguas indígenas en Oaxaca. Esta situación nos ha hecho pensar profundamente sobre el legado colonial en nuestra generación. Lo que pasa con el mezcal, que mencioné antes, también refleja esta idea: el monocultivo, al igual que en la cultura, crea un ambiente con poca creatividad, porque si siempre siembras lo mismo, la tierra se vuelve incapaz de dar frutos.


La participación del público en las decisiones culturales también enfrenta muchos obstáculos. Por ejemplo, en el barrio donde vivíamos, solo los mayores de edad, propietarios de tierras y personas con una vida comunitaria activa podían participar en la toma de decisiones, lo que dejaba fuera a muchos inquilinos y jóvenes. Lugar Común surgió como una respuesta a estos modelos de exclusión y jerarquía impuestos por las autoridades municipales o estatales. Esto se reflejó, por ejemplo, en nuestros jardines, donde la planificación urbana suele ser muy uniforme, estandarizando los espacios públicos. Nuestro objetivo era crear espacios en los que pudiéramos vivir como los imaginábamos juntos, aunque el financiamiento viniera del mismo Estado. Hicimos mucho esfuerzo para tomar decisiones de forma colectiva, aunque eso nos llevara tiempo. Era un ejercicio de imaginación. Lo mejor era cuando nos reuníamos para soñar juntos sobre cómo queríamos que fuera el espacio público.

En cuanto al apoyo externo, durante el tiempo que estuvimos en los colaboratorios de 2016 a 2019, surgieron varios proyectos interesados en colaborar con nosotros. Fue una transición muy interesante del proyecto, porque antes de obtener la beca éramos un grupo más bien informal. Esa beca nos ayudó a convertirnos en una ONG y a formalizar el trabajo de Lugar Común. Este cambio hizo que otros proyectos o ONGs más formales, que usualmente trabajan en línea y no tienen espacios físicos propios, se interesaran en nosotros. La misma naturaleza del Laboratorio de Culturas Cooperativas nos permitió ofrecer un lugar donde estas organizaciones pudieran hacer sus actividades y cumplir sus objetivos.

COMO ARTISTA, ¿CÓMO DEFINES TU POSICIÓN DENTRO DEL ÁMBITO ARTÍSTICO DE OAXACA? ¿CONSIDERAS QUE HAY CONFLICTOS ENTRE TU ROL COMO ARTISTA Y EL DE ORGANIZADOR DE PROYECTOS EN EL ÁMBITO SOCIAL?


No participo tanto en la escena artística local porque Lugar Común está en la periferia de Oaxaca, y en general, la escena está bastante fragmentada. Esto se debe, en parte, a la gentrificación que está creciendo, lo que no solo está sacando a la gente del centro, sino que también crea una competencia muy fuerte. Oaxaca tiene un mercado de arte contemporáneo en crecimiento, pero sigue centrado principalmente en el arte moderno y tradicional, con una estética que habla mucho de la tierra y del realismo mágico. Este modelo de gentrificación ha generado expectativas sobre el arte contemporáneo, lo que ha ayudado a muchos artistas jóvenes a empezar su carrera allí en Oaxaca. Por otro lado, la muerte de Francisco Toledo ha generado una especie de competencia muy masculina sobre quién tomará su lugar, algo consciente e inconsciente, pero que ha provocado algunos conflictos dentro de la escena local.

Por otro lado, cómo lograr alinear las agendas de los artistas plásticos y los comunitarios locales para proyectos de colaboración puede ser, para mí, uno de los mayores desafíos. Por ejemplo, en el grupo organizador, que llegó a tener 15 miembros, solo cuatro eran artistas. Esto crea dificultades porque los artistas suelen tener sus propias agendas de trabajo, con compromisos y becas que les exigen cumplir plazos específicos. Eso muchas veces choca con el ritmo de la comunidad, que en Oaxaca está muy ligado a las celebraciones y rituales, lo que puede generar tensiones. Por eso, hay metas que no hemos podido cumplir en tiempos prolongados, y con frecuencia hemos enfrentado frustraciones y obstáculos, porque las cosas no siempre se desarrollan como se esperaba. Es clave aprender a lidiar con esas frustraciones y con esos "fantasmas" que surgen en el entorno comunitario, porque al final, lo que le da fuerza a toda esta plasticidad es la subjetividad de las personas.







'Jardín Común'; Fotografía cortesía del artista



¿EN QUÉ ETAPA ESTÁ AHORA LUGAR COMÚN Y CUÁLES SON LOS PLANES PARA EL FUTURO?










Al terminar nuestra beca con Arts Collaboratory en 2019, decidimos hacer una pausa. Retomamos el proyecto en 2021 y creamos un nuevo espacio llamado Jardín Común con el apoyo de PAC (Patronato de Arte Contemporáneo), donde colaboramos con el arquitecto Diego Borrell en el diseño. Lo construimos en dos semanas junto con vecinos, voluntarios y amigos. Actualmente, Lugar Común está conformado por Naxhielli, Beto, Moi, Wendy y yo. Todos crecimos en el barrio. La integrante más activa es Naxhielli, quien se unió a Lugar Común después de graduarse de la universidad. Gracias al apoyo de Arts Collaboratory, pudimos ofrecerle un salario a tiempo completo. Ahora es la directora del proyecto, lo cual me alegra mucho.





Museo Tamayo,
Ciudad de México






Museo Tamayo; Fuente: Internet

En 2019, Jaime Ruiz asumió la dirección del Departamento de Educación en el Museo Tamayo, uno de los centros más prestigiosos de México. Este cambio marcó una transición significativa en su carrera, pasando de un entorno comunitario en un barrio de Oaxaca, donde colaboraba directamente con los vecinos, a liderar proyectos educativos en el Tamayo, situado en medio del Bosque de Chapultepec, un área sin vecindario circundante. Este contraste territorial representó un desafío, pero también una oportunidad para aplicar los valores de creación colectiva y experimentación que había cultivado en Lugar Común. Jaime Ruiz encontró en este nuevo entorno una plataforma para poner en práctica esos principios, adaptándolos a la realidad institucional de un museo de gran escala, lo que supuso un proceso de reinvención y diálogo entre ambos contextos.


¿CÓMO SURGIÓ LA OPORTUNIDAD DE INTEGRARTE AL MUSEO TAMAYO Y TRABAJAR EN EL ÁREA DE EDUCACIÓN PÚBLICA? ¿CÓMO ES LA DINÁMICA DEL EQUIPO Y CUÁLES SON LOS TRABAJOS PRINCIPALES? ¿EXISTE ALGUNA DIFERENCIA CON TU TRABAJO EN LUGAR COMÚN?














Tuve la suerte de encontrar mi camino en el movimiento artístico y educativo a través de un museo, lo que me permitió seguir explorando formas de liderazgo, participación y creación colectiva. En América Latina, este movimiento ha estado muy enfocado en cuestionar la estructura colonial de los museos y replantear modelos actuales. Eso me llevó a involucrarme con la museología crítica y la mediación. Lo curioso es que muchos de los retos que enfrenté en el museo son similares a los que encontré en Lugar Común. Uno de los más interesantes para mí fue la separación que existe dentro del museo. Aunque el equipo, desde los curadores hasta el personal de limpieza, comparte el mismo espacio, casi nunca se comunicaban ni interactúan. Mi objetivo fue crear maneras para que todos pudieran reconocerse y trabajar juntos. Aproveché el contexto de la pandemia para hacer una miniserie en línea por el 40 aniversario del museo en 2021. En el primer episodio, entrevistamos a personas de todos los departamentos, desde los que trabajan en limpieza hasta la persona más joven del equipo en ese momento. Fue como una radiografía social del museo, que nos permitió promover formas de participación y generar relaciones más inclusivas.










En el Departamento de Educación, he notado que hace diez años había mucho más presupuesto. Cuando llegué, el equipo era de nueve personas, y ahora somos solo tres. Antes, había un director y varios talleristas que organizaban actividades como visitas guiadas. En 2019, decidimos cambiar el enfoque y pasamos a un modelo donde cada uno se hizo responsable de un área específica, como actividades para niños o conexión con el ámbito académico. Así, cada uno se convirtió en líder de su propio proyecto. Nuestro objetivo ha sido integrar la creación artística en todo lo que hacemos, buscando una educación más relacionada con la práctica artística, en lugar de seguir con un modelo educativo más convencional.

¿PODRÍAS ACLARAR CUÁLES SON LAS DEMANDAS SOCIALES Y ECONÓMICAS QUE GUÍAN LOS PROGRAMAS PÚBLICOS EN EL MUSEO TAMAYO? ¿EXISTEN INDICADORES ESPECÍFICOS QUE GUÍEN AL MUSEO EN LA ATRACCIÓN DE AUDIENCIAS DETERMINADAS Y EN LA GENERACIÓN DE CIERTOS IMPACTOS SOCIALES?




Sentía que teníamos herramientas bastante simples. En el caso del Tamayo, la gente que lo visita no lo hace por casualidad; suelen ser personas que van con regularidad. Uno de los objetivos del programa era crear una red que ayudara a que audiencias que históricamente han estado excluidas de los museos pudieran empezar a asistir. Por ejemplo, una vez invitamos a un grupo de una comunidad indígena que nunca había pensado que podría entrar al museo, porque la arquitectura les intimidaba. Esto muestra una contradicción en las políticas públicas del país: aunque se quiere que las comunidades indígenas visiten más los museos, hay muchas barreras dentro de la estructura de los museos que las terminan excluyendo aún más. Es todo un reto cómo lidiar con esa brecha y separación.

En el proyecto de Oaxaca, los bienes comunes que teníamos eran el espacio público, algo muy claro. En el museo, por otro lado, traté de ver qué era lo que realmente generaba ese valor común, y lo que me pareció clave fue la colección del museo, que funcionaba como un punto de unión para la gente. Además, lo que sucedía dentro del museo, como las exposiciones, las obras, los artistas, etc., también podía generar mucha empatía. Un ejemplo de esto fue el proyecto de ensayos traducidos a lenguas originarias, donde sacábamos una obra de la colección de la bodega, invitábamos a un curador a investigar sobre ella y a escribir un breve ensayo. Este proceso abría espacios que normalmente están restringidos, como la bodega del museo, lo cual también creó un mecanismo de acceso. La accesibilidad, en muchos casos, se piensa como algo tan lejano como un niño de una comunidad remota que no puede ir al museo. Pero, si lo vemos más cerca, el hecho de que la bodega esté cerrada para todos también se convierte en una forma de exclusión. Así que este ciclo de pequeños gestos fortaleció los lazos entre curadores y comunidad, generando un valor compartido a través de la interacción con las obras y el estudio conjunto.




























Siempre estaba buscando formas de hacer las cosas de manera más colaborativa, tanto dentro como fuera del museo, como esta práctica que mencioné antes entre curadores y educadores. El modelo tradicional pone a los educadores en desventaja porque solo tienen acceso a las exposiciones después de la inauguración, lo que les deja poco tiempo para desarrollar programas educativos antes de que termine la muestra. Pero la práctica de ensayo y traducción ha ayudado a crear un puente entre el trabajo curatorial y la educación artística. Dentro del equipo de Educación, también se ha dado una especie de disolución de la autoridad por la ausencia de un director, aunque es curioso ver que no todos están acostumbrados a este enfoque. Muchas veces, se siente la necesidad de tener una figura de autoridad. Creo que necesitamos un modelo híbrido, que combine lo horizontal y lo vertical. Esto es especialmente importante en situaciones de vulnerabilidad o cuando hay responsabilidades claras que asumir, porque la horizontalidad puede poner en manos de quienes no deberían ciertas tareas.


¿PODRÍAS ACLARAR SI LAS HERRAMIENTAS QUE ESTÁN DESARROLLANDO PARA RESOLVER PROBLEMAS DE PARTICIPACIÓN CONSIDERAN UNA PERSPECTIVA GEOGRÁFICA? DADO QUE LOS MUSEOS, GENERALMENTE UBICADOS EN EL CENTRO DE LAS CIUDADES, PUEDEN GENERAR BARRERAS DE ACCESO PARA CIERTAS AUDIENCIAS, ¿CÓMO ESTÁN ABORDANDO ESTAS DESIGUALDADES EN EL ACCESO?
En los barrios más gentrificados de la Ciudad de México, como Roma y Condesa, la actividad comunitaria es más limitada. Pero hay otras zonas, como la colonia Guerrero, donde estoy investigando por su 150 aniversario, que son bastante especiales. Esta colonia fue muy afectada por el sismo de 1985 y, después del desastre, surgieron muchos proyectos de autoconstrucción de viviendas. Ahí hay varias iniciativas de creación comunitaria con las que me siento identificado, porque recuerdan a Lugar Común y su vínculo con el lugar. Creo que ese sentido de arraigo es esencial, ya que los museos, con cada cambio de director, suelen cambiar su genética y replantear su relación con el entorno, entonces hay museos que han intentado interactuar con su comunidad, pero a veces no logran hacerlo de manera constante. Según mi observación, las personas que sienten una mayor motivación para participar suelen ser aquellas que tienen un arraigo más grande al territorio donde se desenvuelven. Este aspecto me parece crucial. Actualmente, tengo una visión más crítica de los museos, porque siento que no están siendo agentes que contribuyan a una construcción social más horizontal, democrática y participativa. Creo que siguen teniendo en su ADN este gen colonialista. Lo que estamos viendo, en parte, es lo que el autor argentino Diego Sztulwark denomina “ofensiva sensible” (La ofensiva sensible: neoliberalismo, populismo y el reverso de lo político, 2019). Es como si varias instituciones, incluidos los museos, estuvieran apropiándose de discursos de creación participativa, pero solo como una fachada, una forma de aparentar que están comprometidos con la sociedad. En realidad, en lugar de generar un cambio real, siguen reproduciendo los mismos principios coloniales, solo que con una nueva máscara.







Vista de instalación: la obra de Jaime Ruiz Tiempo de ganar en la Bienal FEMSA 2024; Fotografía cortesía del artista.


¿PODRÍAS COMPARTIR TUS PERSPECTIVAS SOBRE LA ESCENA ARTÍSTICA EN LA CIUDAD DE MÉXICO Y OTRAS CIUDADES DEL PAÍS, ESPECIALMENTE EN UN CONTEXTO DE GENTRIFICACIÓN? ADEMÁS, HEMOS NOTADO TU PARTICIPACIÓN EN LA ÚLTIMA EDICIÓN DE LA BIENAL FEMSA. ¿CÓMO CREES QUE BIENALES DE CARÁCTER NÓMADA COMO ESTA PUEDEN CONTRIBUIR A LA VISIBILIDAD Y LA IDENTIDAD LOCAL DEL ARTE EN CIUDADES QUE TRADICIONALMENTE NO SON RECONOCIDAS EN EL ÁMBITO DEL ARTE CONTEMPORÁNEO?
La escena artística de la Ciudad de México es muy diversa y siempre está en constante cambio, lo que a veces me resulta difícil de entender. Estar involucrado en ella exige estar presente y gestionarlo todo constantemente. Esto también está relacionado con la gentrificación de la ciudad: aunque hay más coleccionistas e inversión en arte, también se traen modelos económicos de Estados Unidos que pueden ser bastante voraces. Así que, es una situación con dos caras.



En otras ciudades de México también hay prácticas artísticas interesantes, como la Bienal FEMSA. Este es un modelo de bienal nómada, que es algo relativamente nuevo. Antes era un concurso, pero hace unos ocho años, en su cuarta edición, se transformó en una bienal itinerante que se celebra en un estado diferente cada vez. Empezó en Monterrey, luego estuvo en Zacatecas, Michoacán y, más recientemente, en Guanajuato. Cada edición tiene un director artístico diferente, que puede dirigir la bienal de manera distinta, pero siempre mantiene el enfoque en el contexto local donde se lleva a cabo. En la última edición, trabajé durante diez meses en un proyecto colaborativo con gente local de León. Fue una experiencia de crear en un lugar donde era un invitado, pero con el apoyo de FEMSA. Sin embargo, la relación de FEMSA con Coca-Cola ha generado críticas por la aparente contradicción entre su modelo participativo y su vínculo con una empresa como esta. A pesar de todo, creo que trabajar en este proyecto fue una gran oportunidad, ya que es la bienal más importante del país. En vez de rechazar estas posibilidades, creo que se pueden explorar enfoques más interesantes dentro de esta relación.




Asia Art Archive,
Hong Kong






Jaime Ruiz en Asia Art Archive, Hong Kong; Fotografía cortesía del artista.





Mientras muchos artistas latinoamericanos persiguen oportunidades en América del Norte o Europa cruzando el Atlántico, Jaime Ruiz ha extendido su mirada hacia Asia a través del Pacífico. Su interés se centra en las similitudes históricas compartidas por excolonias españolas como Filipinas, así como en los desafíos contemporáneos que enfrentan varios países asiáticos que también forman parte del Sur Global. En esta sección, analizaremos su residencia en el Asia Art Archive de Hong Kong, para reflexionar si las prácticas comunitarias colaborativas que ha encontrado en estos contextos tienen un alcance universal.


¿PODRÍAS HABLARNOS SOBRE TU EXPERIENCIA EN LA RESIDENCIA DE ASIA ART ARCHIVE EN HONG KONG? ¿CUÁL FUE EL ENFOQUE DE TU INVESTIGACIÓN?














La residencia fue gracias a una invitación de Susanna Chung, que es la directora del Departamento de Educación del AAA, a quien conocí en Documenta. Me interesa mucho Filipinas por su conexión histórica con México, ambos formamos parte de la Nueva España y compartimos rutas comerciales como el Galeón de Manila. En México solemos mirar hacia Norteamérica o Europa, pero me intrigaba explorar nuestra relación con Asia, entonces me dediqué a estudiar toda esta narrativa a través del Océano Pacífico. Por ejemplo, me metí en materiales sobre las migraciones de Vietnam a Hong Kong en los años 70, o en el archivo de Roberto Chávez relacionado con el proyecto Green Papaya en Filipinas, entre otros.










Durante la residencia, fui a muchos proyectos colectivos en Hong Kong con Susanna. En ciudades como Hong Kong, muchos colectivos comparten espacio y recursos en el centro, lo que les permite estar presentes en la escena local, pero lo que más me interesaba era lo rural, como habíamos hablado antes. Ahí encontré prácticas cerca de la frontera con China, como un colectivo que maneja una cafetería que les ayuda a mantenerse económicamente mientras hacen proyectos artísticos. También hay otros en islas pequeñas, como una librería que también hace trabajo editorial. En el centro, algo que me llamó la atención es que las nuevas políticas en China están empujando a muchos colectivos a operar en secreto debido a las restricciones. Algo similar pasa en México, pero no con tanta fuerza. Lo que más me impactó fue ver de cerca la represión, como el día del Victoria Park, cuando vi cómo arrestaban a artistas. Fue algo muy fuerte, pero también me hizo ver cómo la represión puede dar pie a expresiones artísticas muy poderosas.



¿QUÉ PROYECTOS REALIZASTE DURANTE LA RESIDENCIA? ¿CONSIDERAS QUE LAS EXPERIENCIAS Y CONOCIMIENTOS LOCALES PUEDEN TRASLADARSE Y SER APROVECHADOS EN UN CONTEXTO GLOBAL?



Al comenzar mi residencia, Asia Art Archive me ayudó a organizar una charla sobre las prácticas de educación artística en México. Hablé un poco sobre la evolución histórica, desde pioneros como José Vasconcelos, quien introdujo el arte como una herramienta fundamental en el sistema educativo, hasta los practicantes contemporáneos que hoy están moldeando este campo. Y, claro, también compartí mis propias experiencias. Además de eso, organizamos un taller colaborativo de diagramación donde reunimos a educadores y profesionales del arte local en Hong Kong, y exploramos cómo los diagramas pueden ser una herramienta para construir redes, compartir conocimientos y generar conexiones significativas, a través de actividades prácticas y discusiones en grupo.


Creo que construir comunidades a través del arte es algo universal, y los desafíos que enfrentamos suelen ser bastante parecidos, sin importar dónde estemos. Es cierto que resulta más fácil seguir los patrones heredados del canon artístico occidental que cuestionarlos. Pero lo que he aprendido es que es posible repensar y transformar estas estructuras, incluso dentro de instituciones como los museos, que a menudo arrastran un tipo de 'karma colonial'. Creo que existe una oportunidad real de influir en estos espacios y descubrir nuevas posibilidades juntos. Durante mi residencia, también vi que Asia Art Archive está desempeñando un papel crucial al conectar y vincular estas diferentes esferas culturales. Las actividades y programas que organizan en Hong Kong son clave para cambiar el enfoque de la educación artística contemporánea, alejándola de las narrativas dominantes, que en su mayoría tienen raíces coloniales.



¿CREES QUE UN PROGRAMA DE RESIDENCIA IMPLICA UN PROCESO DE DESTERRITORIALIZACIÓN AL TRASLADARTE A UN NUEVO ENTORNO E INTERACTUAR CON LAS PERSONAS Y ELEMENTOS LOCALES?





He tenido la suerte de participar más en residencias de investigación que en residencias de producción. Por ejemplo, la residencia en Documenta fue más sobre la práctica comunitaria, igual que la del archivo de Asia. Lo interesante de estas residencias es que te permiten conocer formas de participación que quizás no funcionarían en tu propio contexto. En Hong Kong, por ejemplo, me di cuenta de lo afortunados que somos en México al tener libertad de expresión, algo que no habría valorado tanto sin esa comparación. Las residencias de investigación social son geniales porque te permiten transformarte a través de un proceso de desarraigo, mientras que las de producción, que se enfocan más en crear objetos en un estudio, no siempre logran conectar con el entorno y eso puede limitar un poco esa sensación de desprendimiento.

Una de las cosas más valiosas que me dio Lugar Común fue el sentido de pertenencia, porque se hizo en colaboración con miembros de la comunidad. Desde que dejé Oaxaca, he formado parte de varios grupos donde soy más un invitado. Pero en Lugar Común, fui el anfitrión, actuando como mediador para que otros artistas se integraran y pudieran tener experiencias significativas con la gente del lugar. Ahora, mi rol ha cambiado un poco. Estoy fuera y trabajo con personas locales en distintas comunidades, lo que me parece muy interesante porque me deja explorar cómo se están creando esos nuevos lazos.



Obras seleccionadas de Ruiz; Más obras



¿PODRÍAS CONTARNOS SOBRE TU MURAL EN THE PEAK, HONG KONG, Y TU EXPOSICIÓN INDIVIDUAL JONÁS EN CIUDAD DE MÉXICO? ¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DE UTILIZAR LAS ESPECIES MARINAS DEL PACÍFICO MEXICANO, CAZADAS Y TRAFICADAS POR CHINOS HACIA HONG KONG, PARA CONCLUIR TUS INVESTIGACIONES?





En la historia colonial de América, siempre se ha dado mucha importancia al Océano Atlántico. Aprovechando mi exposición en Hong Kong, quise hacer un proyecto para explorar cómo el Pacífico unía a Asia con México, y descubrí muchas conexiones. Lo que más me sorprendió fue encontrar que las expediciones patrocinadas por Qin Shi Huang en China buscaban la fuente de la juventud, y hay relatos, entre ficción y realidad, que sugieren que los monjes llegaron a América antes que Colón. Esto desafía la narrativa oficial del "descubrimiento" de América, mostrando que ya había conexiones entre Asia y América mucho antes de la conquista europea.


La exposición Jonás nace de mi investigación sobre el tráfico ilegal del buche seco de totoaba, un pez único de México, que se conoce como "la cocaína marina" por su alto valor y lo difícil que es encontrarlo. Este pez es traficado a través de Hong Kong, un puerto internacional con poca vigilancia, y eso fue lo que me motivó a hacer un mural con varias especies en peligro de extinción que se usan en Asia para hacer sopas gourmet, como las aletas de tiburón, la tortuga Golden Coin y la vaquita marina. Esta última está casi extinta porque se queda atrapada en las redes ilegales que se usan para pescar la totoaba. Me sorprende mucho cómo una especie desaparece por la caza ilegal de otra. La exposición reúne todas estas historias y pruebas de las conexiones entre Asia y América, como la Nao de China y algunos monstruos que creé para simbolizar esas relaciones.
















La exposición se llamó Jonás porque quería darle un giro al cuento bíblico del profeta. En vez de situarlo en el Mediterráneo, donde no hay ballenas ni tormentas tan grandes, me imaginé que Jonás había sido tragado por una ballena en el Pacífico, viajando desde México hasta Asia. De esta forma, lo pensé como el primer navegante del Pacífico, tratando de sacar la historia de su contexto original y darle una vuelta para sugerir un posible vínculo entre México, América y Asia.


[Enlaces externos]

Jaime Ruiz Martínez
Museo Tamayo
Asia Art Archive



CELA INTERCAMBIO ARTÍSTICO ENTRECHINA, IBERIA & AMÉRICA LATINA